San Cristóbal. El dolor se ha apoderado de dos hogares en Cambita luego de la trágica pérdida de Eber Martínez Mateo, de apenas tres años, y del adolescente José Manuel, de 13, en un hecho ocurrido la tarde del martes alrededor de las 5:17.
El padre del pequeño Eber permanece completamente abatido. Quienes le rodean aseguran que el golpe ha sido tan fuerte que apenas puede pronunciar palabras, mientras la familia intenta asimilar una pérdida que parece imposible de comprender.
A la espera de poder despedirse

La angustia se ha extendido aún más debido a que, hasta el momento, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) no había entregado los cuerpos, lo que mantiene a ambas familias en una dolorosa espera para poder iniciar los actos fúnebres y dar el último adiós a sus seres queridos.
Un traslado cotidiano que terminó en tragedia
De acuerdo con versiones ofrecidas por parientes, el conductor de la motocicleta era una persona de confianza que acostumbraba a buscar al pequeño Eber en la estancia infantil. Ese día, el adolescente José Manuel iba con él cuando regresaban hacia la residencia del niño.

El hombre resultó con heridas y tuvo que ser trasladado para recibir atenciones médicas, mientras que los dos menores perdieron la vida en el mismo lugar del suceso, dejando una escena que aún hoy resulta difícil de describir.
Escenas que parten el alma
Los allegados narran momentos de llanto incontenible, abrazos rotos y un sentimiento de impotencia que se apoderó de todos tras la noticia. Algunos familiares sostienen que los niños se encontraban cerca de la orilla de la vía cuando un vehículo de carga circulaba a alta velocidad por el lugar.
En la acera, una pequeña sandalia quedó olvidada, convertida en un símbolo silencioso de la tragedia que cambió para siempre la vida de estas familias.
Confusión y traslado al INACIF

En medio del caos y la desesperación, jóvenes de la comunidad movieron los cuerpos antes de que llegaran las autoridades. Posteriormente, el personal forense realizó el levantamiento correspondiente y trasladó los restos al INACIF, en el sector de Barcelona, para los procedimientos de rigor.
Desde entonces, los parientes viven horas interminables esperando la entrega de los cuerpos para poder realizar los velatorios.
Una herida que vuelve a abrirse

La señora Santa Lugo, quien hace 28 años perdió a una hija en ese mismo tramo de la carretera, no pudo contener las lágrimas al ver repetirse una historia tan parecida. Dijo que este nuevo hecho le ha devuelto un dolor que nunca terminó de sanar y que muchas familias en Cambita aún cargan en silencio.
Su testimonio refleja el sentimiento de una comunidad marcada por tragedias en ese punto específico de la vía.
Clamor por justicia
Los familiares también han expresado su esperanza de que se haga justicia, luego de que el conductor Wellington Jacinto Valdez se presentara voluntariamente ante las autoridades.
“Confiamos en que las leyes se apliquen como deben y que alguien responda por estas dos vidas inocentes”, expresó una pariente, mientras la familia se prepara para despedir a Eber y José Manuel en medio del dolor más profundo que puede experimentar un ser humano.
