La madre del señalado lo llevó personalmente ante las autoridades; el hecho ha generado alarma y dolor entre los residentes del sector
Santo Domingo Norte. – Un trágico episodio de violencia sacudió este sábado al sector Sabana Perdida, luego de que un joven identificado como Jonkely, conocido por el apodo de “Divertido”, de 21 años, se entregara a las autoridades tras ser señalado como el presunto responsable de la muerte de Brandol Castillo Nina, de 19.

De acuerdo con los primeros reportes, el hecho ocurrió en medio de circunstancias aún bajo investigación, cuando la víctima habría sido atacada con una tabla que contenía clavos incrustados, provocándole heridas de gravedad que posteriormente le causaron la muerte.
La crudeza del ataque ha dejado consternados a familiares, vecinos y allegados, quienes aseguran no salir del asombro ante el nivel de violencia con el que se produjo el suceso.
Entrega voluntaria

Uno de los elementos que más ha llamado la atención del caso es que el acusado no fue arrestado durante un operativo, sino que fue su propia madre quien lo condujo hasta las autoridades, en un acto de responsabilidad que permitió su entrega voluntaria para que responda por los hechos que se le atribuyen.
El joven permanece bajo custodia policial mientras el Ministerio Público y los investigadores profundizan las indagatorias para esclarecer cómo ocurrieron los acontecimientos y establecer las responsabilidades penales correspondientes.
Comunidad impactada
Residentes de Sabana Perdida manifestaron preocupación por el incremento de conflictos violentos entre jóvenes, señalando que este tipo de tragedias enluta a familias trabajadoras y rompe la tranquilidad de los barrios.
Muchos describieron a la víctima como un muchacho conocido en la zona, lo que ha incrementado el dolor colectivo.
Un llamado urgente a la conciencia
Este hecho vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de atender la violencia juvenil, los conflictos sin control y la falta de mediación en disputas cotidianas que terminan en tragedias irreversibles. Situaciones como esta no solo destruyen dos familias —la de la víctima y la del agresor—, sino que dejan cicatrices profundas en toda una comunidad. Autoridades, padres y líderes sociales coinciden en que es momento de reforzar la orientación, el diálogo y los valores, para evitar que más jóvenes cambien su futuro por decisiones tomadas en segundos de ira.
