Autoridades dominicanas y haitianas investigan patrón de captación por redes sociales, abuso y decapitación; al menos un caso tiene implicaciones jurisdiccionales en República Dominicana
Las autoridades de República Dominicana mantienen abierta una investigación conjunta con Haití tras detectarse una serie de asesinatos de mujeres haitianas que revelan un patrón estremecedor de engaño, violencia sexual y muerte, cuyos cuerpos posteriormente eran arrojados al río Caña, afluente natural que separa a ambos países.
Una fuente vinculada al proceso confirmó que el esquema criminal operaba con un mismo método de captación y ejecución, lo que ha encendido las alarmas de los organismos de seguridad fronteriza.
Crímenes ocurridos en Haití, pero con alcance binacional
El vocero de la Policía Nacional, Diego Pesqueira, explicó que los homicidios se produjeron dentro de territorio haitiano, aunque uno de los expedientes presenta implicaciones legales que corresponden a la jurisdicción dominicana.
“Son situaciones de mujeres que han sido ultimadas en el vecino Haití y luego lanzadas al río Caña, que divide nuestro país”, detalló el portavoz durante un encuentro con la prensa.
Pesqueira indicó que, hasta ahora, ninguno de los cadáveres ha sido oficialmente registrado como víctima de un crimen cometido en suelo dominicano, pero confirmó que las autoridades locales trabajan activamente en al menos un caso específico.
Captación por Facebook y falsas promesas de viaje
De acuerdo con la fuente ligada a la investigación, los sospechosos utilizaban la red social Facebook para contactar a mujeres jóvenes en condiciones vulnerables.
A las víctimas les ofrecían supuestos viajes ilegales “con todo incluido”, prometiéndoles documentación, pasaportes y facilidades para salir de Haití en busca de mejores oportunidades.
Tras ganarse su confianza, las retenían durante varios días. Luego, presuntamente, las despojaban de sus pertenencias, las agredían sexualmente y finalmente las asesinaban. Los cuerpos eran decapitados antes de ser arrojados al río, en un intento por dificultar su identificación.
Durante los levantamientos realizados por las autoridades, se localizaron al menos tres cadáveres: dos del lado haitiano y uno en aguas cercanas al territorio dominicano.
Sospechosos identificados
Uno de los hombres señalados como parte del esquema fue identificado como Yancle Shadel, de nacionalidad haitiana, quien es activamente buscado por las autoridades.
Mientras tanto, las investigaciones continúan con entrevistas y recolección de información en comunidades del lado haitiano, con participación directa de agentes dominicanos.
“Se está trabajando y avanzando en este caso. Oportunamente podremos ofrecer mayores detalles”, afirmó Pesqueira.
Un detenido en la frontera
El Ministerio de Defensa informó además sobre la detención de un ciudadano haitiano presuntamente vinculado a estos hechos.
El pasado 27 de enero, miembros del Ejército de República Dominicana arrestaron a Chin Laduse durante un patrullaje en las inmediaciones del río Macasías, en la provincia Elías Piña.
El hombre fue encontrado oculto entre matorrales junto a un menor de edad, identificado como su hijo.
Según el informe oficial, Laduse aseguró que se escondía por temor a represalias, ya que en Haití es señalado por su presunta participación en la muerte de varias mujeres cuyos cuerpos fueron hallados decapitados en el cauce del río. También declaró que su vivienda habría sido incendiada por una turba tras conocerse las acusaciones.
Ambos fueron trasladados a la Fortaleza La Estrelleta, donde quedaron bajo custodia militar antes de ser entregados a la Dirección General de Migración para su registro biométrico y posterior remisión a la Policía Nacional de Haití.
Investigación en curso
Las autoridades dominicanas subrayan que el caso continúa bajo investigación y no descartan nuevas detenciones, mientras se profundiza la cooperación binacional para desmantelar esta presunta red criminal.
El hallazgo de los cuerpos en la zona fronteriza ha generado preocupación por la vulnerabilidad de mujeres migrantes que, en medio de la precariedad, terminan siendo blanco de organizaciones que se aprovechan de falsas promesas para cometer crímenes atroces.
