La periodista denuncia intentos de justificar deudas millonarias con ingresos que “no cuadran” y critica a comentaristas que defienden al funcionario
La periodista de investigación Nuria Piera retomó este sábado sus señalamientos públicos contra el rector del Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA), Rafael Féliz García, en el marco de los reportajes que ha venido presentando sobre el crecimiento económico del funcionario y el origen de sus compromisos financieros.
Durante su intervención, Piera manifestó preocupación no solo por las cifras que rodean el caso, sino también por la reacción de ciertos comentaristas y figuras mediáticas que, según afirmó, han salido en defensa del rector sin manejar información precisa o, en algunos casos, movidos por intereses particulares.

“Se está opinando sin conocimiento de causa”, sostuvo la comunicadora, señalando que algunos intentan justificar el incremento patrimonial alegando que se trata simplemente de préstamos bancarios. Sin embargo, enfatizó que esos créditos provienen de entidades estatales, principalmente del Banco de Reservas, lo que —a su juicio— obliga a un mayor escrutinio público.
Un patrón que se repite
Piera advirtió que este tipo de explicaciones no son nuevas en la administración pública. Según explicó, existe un “modus operandi” frecuente en el que funcionarios justifican fortunas o adquisiciones súbitas bajo la figura del endeudamiento.

De acuerdo con su análisis, primero se asumen grandes préstamos, luego esas deudas se saldan con recursos cuyo origen no siempre es claro y, finalmente, se intenta presentar todo como legal y transparente.
“Todos tenemos préstamos, pero aquí los números no cuadran”, expresó, marcando distancia entre el endeudamiento común de un ciudadano y las obligaciones financieras de gran escala asumidas por un servidor público.
Las cifras bajo la lupa
La periodista detalló que, con ingresos declarados cercanos a los 210 mil pesos mensuales, el rector habría asumido tres préstamos que en conjunto rondan los 15 millones de pesos, con cuotas que superan los 200 mil pesos mensuales.
A esto se suman tarjetas de crédito activas con límites combinados cercanos a los 700 mil pesos, además de los gastos regulares de vivienda, servicios básicos, alimentación y otros compromisos cotidianos.
Ante ese escenario, Piera planteó una interrogante directa: ¿cómo se sostiene financieramente un esquema así sin recurrir a fuentes adicionales de dinero?
Deuda y vulnerabilidad en la función pública
Más allá de los montos, la comunicadora advirtió sobre lo que considera un riesgo institucional. A su entender, un funcionario con deudas que consumen casi la totalidad de su salario se convierte en una figura vulnerable.
“Un funcionario altamente endeudado es un funcionario susceptible”, señaló, sugiriendo que esa condición podría comprometer la independencia y la transparencia en la gestión pública.
Debate abierto
Las declaraciones han vuelto a encender la conversación en redes sociales y espacios de opinión. Mientras algunos respaldan el trabajo investigativo de Piera y exigen explicaciones claras sobre el origen de los fondos, otros consideran que el rector tiene derecho a financiamiento como cualquier ciudadano.
Sin embargo, el punto central sigue siendo el mismo: cuando se trata de recursos públicos y de la credibilidad de una institución del Estado, las cuentas deben ser claras.
Con este nuevo pronunciamiento, Nuria Piera deja claro que el caso aún no está cerrado y que continuará poniendo bajo la lupa cada cifra que, según afirma, no logre justificarse con transparencia.
