Santo Domingo. — A medida que avanzan las investigaciones en torno a la trágica muerte de la joven Licairis Yalibes Díaz Valenzuela, continúan emergiendo testimonios que permiten reconstruir lo ocurrido en sus últimas horas de vida en el parque Mirador Sur.
Una prima cercana de la víctima ofreció declaraciones que revelan detalles inéditos sobre la conflictiva relación que mantenía la joven con el teniente coronel Samuel Elías Céspedes Valdez, señalado como la persona involucrada en el hecho.
Una discusión que escaló peligrosamente
De acuerdo con el relato familiar, la pareja se encontraba en el Mirador Sur cuando se produjo una fuerte discusión motivada por el teléfono celular de Licairis. Según sus allegados, no era la primera vez que el oficial rompía el dispositivo móvil de la joven, ya que en ocasiones anteriores había repetido ese mismo comportamiento.

Durante ese encuentro, el hombre le exigió de manera insistente que le entregara el teléfono, a lo que ella se negó, lo que provocó un forcejeo entre ambos y elevó la tensión del momento.
Intentó irse para evitar una tragedia
Ante el ambiente cada vez más hostil, Licairis expresó su decisión de marcharse del lugar. Sin embargo, el oficial se negó a llevarla. Preocupada por lo que pudiera suceder, la joven se comunicó con su hermana Meury, pidiéndole que fuera a buscarla de inmediato para evitar que la situación terminara en algo peor, según narró la prima.

Ese llamado, hoy, es considerado por la familia como una clara señal de que Licairis temía por su seguridad.
Familia exige justicia y que el caso no quede impune
Los familiares de la víctima hicieron un llamado directo a la procuradora Yeni Berenice Reynoso, solicitando que el caso no sea archivado ni tratado como un expediente más.
“No queremos que esto se quede así. Vamos a luchar hasta las últimas consecuencias para que se haga justicia”, expresó con firmeza la prima de la joven.
“Era un ser de luz”, recuerdan sus allegados
Quienes conocían a Licairis la describen como una joven alegre, cariñosa y llena de vida, muy querida por su entorno cercano.
“Nos criamos como hermanas. Cuando pienso en ella, solo me vienen recuerdos hermosos”, relató su prima entre lágrimas.
Licairis tenía 25 años, estaba a punto de concluir su carrera universitaria y, según su familia, tenía muchos sueños y proyectos por cumplir.
Un caso que vuelve a estremecer al país
Este hecho se suma a la creciente lista de casos de violencia que han sacudido a la República Dominicana, reavivando el debate sobre la necesidad de prevenir relaciones marcadas por el control, los celos y el abuso, antes de que terminen en tragedias irreparables.
