Minneapolis, Estados Unidos. La muerte del enfermero Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, durante un confuso operativo de la Patrulla Fronteriza, ha provocado una ola de indignación que derivó en protestas, enfrentamientos con la policía y un ambiente de alta tensión en distintos puntos de la ciudad.
El fallecimiento, confirmado por las autoridades forenses del condado de Hennepin, ha reavivado viejas heridas en una comunidad que aún carga el recuerdo del caso George Floyd y mantiene una relación frágil con las fuerzas del orden.
Identificación tardía y silencio oficial

La identidad de Pretti fue confirmada luego de que sus propios padres contactaran repetidamente a las autoridades en busca de información. Según relataron, ni agencias estatales ni federales ofrecieron detalles claros en las primeras horas tras el operativo, lo que aumentó la confusión y el malestar familiar.
El enfermero residía solo en un pequeño condominio ubicado a unos tres kilómetros del lugar donde ocurrió el incidente.
Versiones encontradas sobre lo ocurrido
El Departamento de Seguridad Nacional informó que Pretti se habría aproximado a los agentes portando lo que describieron como un arma corta semiautomática de 9 milímetros. Sin embargo, videos grabados por testigos y difundidos en redes sociales muestran que en su mano aparentemente solo llevaba un teléfono móvil.

Hasta el momento, ninguna autoridad ha confirmado de forma concluyente si realmente portaba un arma durante el operativo. La investigación sigue abierta y el material audiovisual se encuentra bajo análisis.
Minneapolis vuelve a estallar
La muerte del enfermero desató manifestaciones espontáneas en varios sectores de la ciudad. Decenas de personas salieron a las calles exigiendo explicaciones, mientras se registraban enfrentamientos con la policía, bloqueos de vías, quema de objetos y despliegue de fuerzas antidisturbios.

Las autoridades locales reforzaron la seguridad en edificios gubernamentales y zonas estratégicas, mientras líderes comunitarios llamaban a protestar de manera pacífica. Aun así, la tensión se mantiene elevada y el temor a una escalada mayor sigue latente.
Un perfil alejado de la violencia
El padre del fallecido, Michael Pretti, describió a su hijo como una persona profundamente comprometida con las causas sociales y con una marcada empatía hacia los más vulnerables. Alex no tenía antecedentes penales y, aunque poseía un permiso legal para portar armas, sus allegados aseguran que rara vez lo hacía.
Su exesposa, Rachel N. Canoun, explicó que su participación en protestas sociales era coherente con su forma de pensar, especialmente tras los eventos ocurridos en Minneapolis en los últimos años.
Un vecino ejemplar y un apasionado del deporte
Quienes lo conocían lo describen como amable, solidario y respetuoso con el medio ambiente. Era ciclista competitivo, extremadamente cuidadoso con sus pertenencias y muy apegado a su perro Joule, cuya muerte el año pasado lo afectó profundamente.
En su edificio era conocido por ayudar a los vecinos, dejar buenas propinas y ofrecer apoyo a quien lo necesitara, sin hacer ruido ni buscar reconocimiento.
Una vida marcada por la disciplina y el servicio
Pretti creció en Green Bay, Wisconsin, donde fue Boy Scout, formó parte del coro infantil y practicó deportes durante su etapa en la escuela secundaria Preble. Más adelante se graduó en Biología y Medioambiente en la Universidad de Minnesota, antes de completar sus estudios en enfermería.
Su madre recordó que la última conversación que sostuvo con él fue sobre un problema en la puerta del garaje de su vivienda, un detalle cotidiano que hoy contrasta con la magnitud de la tragedia.
Un caso que vuelve a poner a Minneapolis en el centro del debate
Mientras las investigaciones continúan, la muerte de Alex Jeffrey Pretti se ha convertido en un nuevo símbolo de la desconfianza entre la ciudadanía y las fuerzas federales, en una ciudad donde el tema del uso de la fuerza sigue siendo una herida abierta.
Las autoridades prometen esclarecer lo ocurrido, pero en las calles de Minneapolis, el enojo, el dolor y la incertidumbre siguen creciendo.
