La psicóloga explicó cómo la cercanía diaria, la confianza y la rutina en estos espacios pueden abrir la puerta a relaciones extramaritales
República Dominicana. — La reconocida psicóloga y terapeuta de pareja Ana Simó volvió a encender la conversación pública tras asegurar que la infidelidad no suele surgir de la nada, sino que tiene escenarios frecuentes donde comienza a gestarse.
Durante una intervención reciente, la especialista afirmó de manera directa que el primer lugar donde “arrancan los cuernos” es el trabajo, seguido muy de cerca por los gimnasios, declaraciones que generaron reacciones encontradas en redes sociales y programas de opinión.
“La cercanía diaria crea el terreno”

Simó explicó que estos espacios comparten un elemento clave: la convivencia constante y la confianza progresiva.
En el entorno laboral, detalló que las largas jornadas, los proyectos compartidos, las conversaciones personales y el apoyo emocional entre compañeros pueden ir difuminando los límites, hasta transformarse en vínculos más íntimos.
“Se comienza hablando del trabajo, luego de los problemas de casa, después llegan los secretos… y ahí se cruza la línea”, ejemplificó.
El gimnasio, otro foco de riesgo

La experta también señaló los gimnasios como otro escenario común. Según indicó, la interacción frecuente entre entrenadores y clientes, sumada a la cercanía física, los halagos al cuerpo y el tiempo compartido, puede generar conexiones emocionales o atracciones que terminen afectando la relación de pareja.
De acuerdo con su análisis, no se trata únicamente del ejercicio, sino de la atención personalizada y la validación constante, factores que pueden resultar seductores para algunas personas.
¿Qué tan cierta es esta teoría?

Especialistas en conducta coinciden en que la infidelidad no depende del lugar, sino de las oportunidades y los límites personales. Sin embargo, reconocen que espacios donde existe contacto diario, complicidad y confidencias —como oficinas o centros de entrenamiento— pueden facilitar que se desarrollen relaciones paralelas.
Más que señalar culpables, el planteamiento apunta a entender que la cercanía emocional repetida puede crear vínculos que, sin darse cuenta, traspasen lo profesional o amistoso.
¿Qué pueden hacer las parejas?
Ante este tipo de escenarios, psicólogos recomiendan fortalecer la comunicación, establecer acuerdos claros y mantener la transparencia dentro de la relación. Hablar abiertamente sobre incomodidades, evitar secretos innecesarios y reforzar el tiempo de calidad en pareja puede reducir riesgos.
La confianza, dicen los expertos, no se basa en prohibiciones, sino en límites sanos y respeto mutuo.
Las declaraciones de Ana Simó, lejos de pasar desapercibidas, han abierto un debate que toca una realidad sensible para muchas parejas: la fidelidad no solo se pone a prueba en fiestas o redes sociales, sino también en los espacios cotidianos donde transcurre la vida diaria.
