San Francisco de Macorís. En el marco de las actividades conmemorativas por el natalicio del patricio Juan Pablo Duarte, el alcalde de este municipio, Alex Díaz, emitió declaraciones que no pasaron desapercibidas al comparar al presidente Luis Abinader Corona con el fundador de la República Dominicana, resaltando lo que definió como una forma honesta y transparente de administrar los recursos del Estado.
El edil habló durante el desfile cívico celebrado en honor al Padre de la Patria, donde se dieron cita autoridades locales, representantes de instituciones educativas y organizaciones sociales, en un ambiente marcado por los símbolos patrios y los mensajes de civismo.
Resalta valores patrióticos y manejo de fondos públicos
Díaz aprovechó el escenario para destacar la importancia de la ética en la función pública y afirmó que, a su juicio, el actual mandatario ha demostrado un compromiso firme con la transparencia, la rendición de cuentas y el uso responsable de los fondos públicos.
Según expresó, estos valores son los mismos principios que defendió Juan Pablo Duarte durante su lucha por la independencia nacional, razón por la cual consideró válida la comparación entre ambas figuras en términos de conducta moral y visión de país.
Un pronunciamiento que genera debate

Las declaraciones del alcalde se producen en un contexto donde la gestión gubernamental suele ser objeto de constantes evaluaciones y debates en la opinión pública. Para algunos, la comparación constituye un respaldo político y simbólico al presidente; para otros, representa una analogía que debe analizarse con cautela, dada la dimensión histórica y el legado casi sagrado que encarna Duarte en la identidad nacional.
Aunque Duarte es una figura fundacional de la República y Abinader un mandatario en ejercicio, el señalamiento del alcalde pone sobre la mesa una discusión recurrente en la sociedad dominicana: hasta qué punto los líderes actuales pueden ser medidos o comparados con los padres de la patria.

Lo cierto es que el comentario ha generado reacciones y vuelve a colocar en el centro del debate el tema de la ética en la gestión pública, un valor que, tanto en el discurso oficial como en el ideal duartiano, sigue siendo una de las principales aspiraciones del país.
