DAJABÓN, R.D.– En horas de la noche del lunes, el alcalde municipal de Dajabón, Santiago Riverón, encabezó un operativo acompañado por miembros de la seguridad del ayuntamiento para desmantelar varios puntos de venta informal de bebidas alcohólicas, comúnmente conocidos como “teteos”, los cuales eran operados por ciudadanos haitianos en distintas vías públicas de la ciudad.
Operativo municipal genera debate en la frontera
La acción municipal se produjo tras reiteradas quejas de residentes que denunciaban el funcionamiento de estos establecimientos hasta altas horas de la madrugada, lo que, según afirmaron, generaba desorden, ruido y alteraciones al orden público en zonas céntricas del municipio fronterizo.

Vecinos aseguraron que estos negocios funcionaban de manera irregular y que en ocasiones las autoridades policiales no actuaban pese a los constantes llamados de la comunidad. “Vivimos con música, escándalos y discusiones hasta las tres de la mañana, ya no se puede descansar”, relató uno de los moradores.
¿Fue correcta la actuación del alcalde Riverón?

La intervención liderada por Riverón ha provocado opiniones divididas en la población. Algunos ciudadanos valoran positivamente su decisión, destacando que actuó en defensa del orden y la tranquilidad del municipio, mientras otros consideran que el operativo pudo haberse realizado con un enfoque más conciliador, garantizando un proceso de diálogo con los comerciantes antes de proceder al desmantelamiento.
El propio alcalde justificó la medida, señalando que “el municipio no puede seguir siendo escenario de actividades que alteren la paz y el orden público”. Sin embargo, sectores sociales y defensores de derechos humanos han pedido que estas acciones se ejecuten sin discriminación y respetando los derechos de todos los involucrados, independientemente de su nacionalidad.
Un reflejo de problemáticas sociales y de control fronterizo
El caso ha puesto nuevamente en el centro del debate las dificultades de gestión en zonas fronterizas como Dajabón, donde convergen problemas sociales, migratorios y económicos. El comercio informal, muchas veces protagonizado por ciudadanos haitianos, se ha convertido en una válvula de escape ante la falta de empleo y control institucional, generando tensiones entre residentes y comerciantes.
Expertos señalan que la situación en Dajabón evidencia la necesidad de políticas públicas más integrales, que aborden tanto la regularización laboral de extranjeros como el ordenamiento del comercio urbano, evitando que las intervenciones municipales se perciban como medidas punitivas en lugar de soluciones sostenibles.
El operativo encabezado por el alcalde Riverón no solo ha reavivado el debate sobre el orden público, sino también sobre la convivencia y la gestión de la migración haitiana en la frontera, un tema que sigue siendo uno de los desafíos sociales más sensibles de la República Dominicana.
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